El 13 de agosto de 2018 la autora de esta foto y de este blog estaba en Ginebra a las 16:24h de la tarde y lo afirmo con la precisión de un reloj suizo. Y aprovecho esta afirmación para adelantar que cualquier hora, cualquier momento es bueno para equivocarse.
"Lo peor no es cometer un error sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia" sabias palabras de Don Santiago Ramón y Cajal.
Y os preguntaréis qué tiene que ver esto con las matemáticas. Decía Edmun Burke que aquellos que no conocen la historia están condenados a repetirla. De ahí que haga referencia a un libro (primera edición 1941) ¿Qué es la matemática? de Courant y Robbins para comenzar mis reflexiones a partir un texto del mismo:
"La enseñanza de la matemática ha degenerado con frecuencia en un vacío entrenamiento de resolución de problemas que si bien puede desarrollar una habilidad formal, no conduce en cambio a una comprensión efectiva ni a una mayor independencia intelectual."
Y a veces me pregunto, ¿en el S. XXI seguiremos haciendo lo mismo? ¿Entrenando al alumnado para aprobar exámenes quedándonos en los primeros niveles de la taxonomía de Bloom sin darles la posibilidad de valorar su propio trabajo, fomentando sólo la memorización de fórmulas y privándolos de pensar con placer y conciencia?
Y citando a Bertrand Russell ¿Para qué repetir antiguos errores, habiendo tantos errores nuevos por cometer?
Hay que atreverse a cometer errores nuevos...
- para mejorar esta maravillosa labor de la docencia, para educar pensando en el estudiante de hoy y en los futuros profesionales de mañana. Comprendiendo, escuchando y valorando al alumnado.
- para que la inclusión sea una realidad en nuestras aulas. Incorporando las aportaciones de otras culturas y creando momentos de satisfacción para todo el alumnado.
- para que sea el docente el qué aprende cómo aprenden sus alumnos y alumnas. Basando nuestra labor en observar y analizar el trabajo que hace nuestro alumnado.
- para que la resolución de problemas no sea un entrenamiento sino el eje vertebrador de la enseñanza de las matemáticas. Creando oportunidades para pensar, argumentar, comunicar, investigar y modelizar.
Toda buena reflexión debe llevar implícita una o varias acciones, y una acción conlleva a un desafío. El mío va a ser la modelización matemática.
La modelización matemática es el proceso de describir en términos matemáticos un fenómeno real, obteniendo resultados matemáticos e interpretar y evaluar dichos resultados y ver como afectan al mundo real.
La modelización implica una mejor formación matemática y una mejor formación profesional. El trabajo con la modelización lleva implícita: la capacidad para resolver problemas con actitud crítica, mejor comprensión y aplicabilidad de conceptos, el desarrollo de la creatividad y una mayor valoración de las matemáticas.
@MCTejedor
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