El camino del aprendizaje


¿Preparamos al alumnado para que marque su propio camino de aprendizaje?
¿Programamos nuestras unidades didácticas y proyectos con un camino único que nosotros dirigimos? o ¿somos acompañantes en todos los caminos que surjan? tantos como alumnos en el aula.

Sirvan estas preguntas para reflexionar sobre el proceso educativo, si el objetivo es que nuestro alumnado tiene que demostrar unas habilidades y conocimientos de contenidos al final de un curso, un trimestre o una unidad didáctica ¿eso me garantiza que aprende? Dependiendo de como sea el camino, el aprendizaje puede ser significativo o puede ser de "lo sé hoy y mañana no me acuerdo".

O cambiamos de objetivo y pensamos en empoderar al alumnado para que su proceso de aprendizaje sea cada vez más autónomo. Los preparamos para el camino. Los preparamos para aprender a aprender.

Según la Teoría del Aprendizaje Significativo de David Ausubel, basada en la psicología constructivista, el estudiante asocia la información nueva con la que ya posee, reajustando y reconstruyendo ambas informaciones en este proceso.  Aprender así supone procesos de reflexión, construcción de ideas, contraste de tus ideas con las de otros, revisión de coherencia y lógica de lo aprendido.

 El aprendizaje tiene que tener significado y ser aplicable a la realidad y contexto donde se desenvuelve el alumnado, ha de servir para todos los escenarios posibles. Para ello, el profesorado deja de ser un mero transmisor del conocimiento y pasa a ser un guía, un acompañante que:

  • formula objetivos de aprendizaje, más allá de comprender y recordar, incluso más allá de aplicar, recordad la Taxonomía de Bloom
  • tiene en cuenta los conocimientos previos del alumnado
  • organiza el material de manera lógica y jerárquica
  • despierta un interés por aprender en el alumnado, considera la motivación como un factor fundamental
Esto supone en el alumnado un desarrollo de herramientas metacognitivas para establecer relaciones entre lo nuevo y lo que ya sabe. Y aunque le supone mayor esfuerzo que sólo memorizar, a la larga el alumno quiere aprender porque considera valioso y útil lo que se le presenta y adopta una actitud más proactiva.

Mi enfoque al proceso de aprendizaje lo resumiría así:
  • Unos buenos objetivos de aprendizaje
  • Diseño de tareas con actividades significativas
  • Evaluación formativa, que no busque sólo la calificación y que se nutra de un buen feedback que ayude al alumnado a seguir creciendo.
Os dejo algunas ideas para diseñar actividades significativas dentro de una programación de aula:
  • Hacer mapas mentales o conceptuales, les ayuda a organizar ideas.
  • Rutinas de pensamiento, muy prácticas en metacognición.
  • Tutoría entre iguales, explicar a un compañero o compañera lo que has aprendido, les ayuda a estructurar bien la información y mejorar la comprensión.
  • Trabajo en equipo, entre otras cosas, les ayuda a escuchar puntos de vista diferentes y a interiorizar mejor la información.
Y la clave está en pasar de diseñar actividades a diseñar procesos de aprendizaje mediante proyectos siguiendo un modelo que ayude al alumnado a motivarse (fase de inmersión), a descubrir (fase de laboratorio), a crear como máxima meta de aprendizaje (fase de creación) y a reflexionar y evaluarse (fase de metacognición).

Nada de esto es posible si el profesorado no tiene la inquietud de formarse y de investigar y la valentía de experimentar, de llevarlo al aula, permitiéndose el error y aprendiendo del mismo para crecer. Porque lo que tenemos que tener claro como docentes es nuestro camino de aprendizaje ¿Estamos preparados?

Para enseñar, no dejes de aprender.

@MCTejedor







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